
Biografía:
SinchiQ es un artista artesano de la madera, pero no está sujeto a ello únicamente, siempre explora medios tradicionales y contemporáneos, no se sujeta al oficio, al taller, sino que juega con otras posibilidades como la literatura, la música, la artesanía… investigando, experimentando, no para traducir todo aquello en grandes conceptos retóricos sino para plasmarlo en un artilugio que por el momento es de madera.
Contactos:
Pág. Web o Blog: http://www.damian-sinchiq.com
Facebook: https://www.facebook.com/sinchiq/
Twitter: damian_sinchiq
Declaración de artista:
La obra escultórica de Sinchi aborda tres puntos: la techné, el objeto cotidiano y la activación de los sentidos. Háblese de techné cuando el oficio en este caso de la escultura en madera llega a un grado tal que el crear con madera es un lenguaje claro y sincero y para ello se ha invertido investigación, horas taller y conceptualización del tema a trabajar. Una vez entendido este concepto, lo que causa admiración al artista es lo simple y bello del objeto cotidiano, la facilidad de encontrarlo invisible en todos lados, consumido por las masas como si fuera (y muchas veces lo es) un objeto producido en serie, de plástico, vidrio, metal, sin alma, a la vista de todos y sin embargo oculto por su misma belleza. Aquí es donde a través de la madera el objeto cotidiano es investigado, desarmado, recreado, deconstruido, subvertido hasta convertirse en un nuevo ser dotado de una nueva aura, listo para ser presentado al espectador el que reactivando sus sentidos quebranta su memoria y es provocado a recordar momentos únicos de la vida y a partir de ello generar ideas nuevas, enlazar conceptos del ayer y del presente; o simplemente generar esa sinestesia de querer oler lo imposible, tocar lo prohibido, degustar el remembranza. El objeto cotidiano se ha convertido en un objeto de placer que a veces también es una escultura viviente en el momento en el que se vuelve un juguete y es posible tocarlo, sentirlo y vivirlo como madera viva que es.


Obra:
“La Rebelión de las Masas”
Escultura en madera de Fernán Sánchez
500 piezas en madera y 200 manzanas acarameladas 2019
Entrevista:
Guayungas Lab: ¿Cómo fue tu niñez?
Mi niñez fue en familia, muy ligada a los abuelos, tíos y primos, convivíamos casi todos en un mismo espacio. Mi abuelo materno es escultor y músico, por otra parte mi padre es tallador y ebanista y desde mi niñez aprendí a dibujar, pintar, modelar en arcilla, trabajé en los talleres con mi papá en todos los oficios de la madera. En esta edad también me instruí en la música, algo que luego con el tiempo formó parte de mi vida artística. Me encantó mi niñez porque pude ser verdaderamente un infante lleno de juegos, aprendizajes y cercano a la familia. Creo que esa etapa es un espacio en donde emergen las ideas y se les da forma de una manera primigenia para luego florecer como una manera de vivir.
GL: ¿Querías ser artista desde niñ@?
La verdad, a pesar de que mi abuelo era artista, no tenía la idea o concepto de “artista” en mi cabeza. Sabía que mi abuelo trabajaba haciendo esculturas religiosas en madera y nos enseñaba a dibujar y todo eso, pero en verdad no percibía que eso era una forma de vida, tal vez lo veía más de una forma artesanal, como la ebanistería en el taller de mi padre. Cuando niño pensaba ser como cualquier otro; un astronauta, soldado o incluso mercader. Sin embargo todo el tiempo pensaba en transformar las cosas, crear juguetes con pedazos de madera, desarmar herramientas, aparatos eléctricos, juguetes, investigar sobre materiales, aparatos, tecnología, etc. Fui un niño muy curioso, creo que eso fue lo primordial para luego sin entender con certeza lo que implica ser artista, me incline posteriormente a una carrera universitaria en artes.
GL: ¿En qué momento o circunstancia te diste cuenta que podrías ser artista?
Un día, ya graduado en la carrera de Artes Visuales, sabía que era un Licenciado en Artes, según mi título, pero ello no me hacía artista, lo cual me inquietaba y así, perdido entre ideas y conceptos del arte, ojeaba una revista que no recuerdo cual era, pero me impacto un zapato de mujer, era tan bello que me parecía un objeto más que utilitario, un objeto de deseo, un objeto artístico… Claro que además de su belleza estética había una belleza que radicaba en el material de construcción. Entonces, pensé cómo podía plasmar esa belleza, intenté hacerlo primeramente con lápiz y grafito, luego con pintura. Nada de esto satisfacía mi curiosidad artística, hasta que un día en el taller de mi padre, decidí hacer este objeto en madera, ya que tenía todo a mi disposición, es decir, tenía la materia prima, las herramientas y el conocimiento. Intentando un poco entre la escultura, lacas, resinas y esmalte logré por primera vez reflejar en madera lo que tenía en mi mente. Ese día, aunque sabía que esa escultura primera era un sencillo ejercicio estético, me di cuenta que por fin podría ser llamado “artista” y vivir como tal.
GL: ¿Cómo fue tu formación y desarrollo artístico?
Creo que la formación del artista es muy particular, pues de alguna manera empieza a temprana edad y luego sigue fluyendo, no para, el artista no se jubila. Así empecé yo, en los talleres de mi abuelo, dibujando, modelando en arcilla, jugando y trabajando en los talleres de carpintería con mi papá, armando carros, pistolas, espadas, arcos, aviones. Siempre tuve esta necesidad desde niño de crear y destruir, desarmar más que todo aparatos eléctricos y creo que por eso mis padres pensaron que lo mío era ser electricista. Así que me fui a un colegio técnico, del que no tengo muchos recuerdos gratos.
Sin embargo, lo único que aprendí del colegio era que no quería ser ingeniero eléctrico ni coger una carrera técnica en la universidad. Yo estaba ya con un bichito en mi interior y sentía esta curiosidad del arte, pero no tenía idea de lo que el arte actual me podría ofrecer. En mi familia no era ni remotamente aceptable una carrera de artes, pues no daba dinero y me iba a morir de hambre (eso decían mis padres), entonces fui a estudiar a las malas Ingeniería en Sistemas. Esto me ayudó muchísimo para afianzar la idea del arte, pues podía darme cuenta que la tecnología se podía enlazar con el arte, a pesar de que nunca había visto una muestra de arte contemporáneo o visitado una Bienal de Cuenca, que ya en ese entonces debía estar en la novena o décima edición. Así el próximo año en contra de la voluntad de mi padre me inscribí en la carrera de Artes Visuales en la Universidad de Cuenca. Debo acotar que entraba con la ilusión romántica del arte de antaño, del de de mi abuelo, pintando y esculpiendo todo el día hasta que la vida artística me llevara a mejores lugares y mejores días. Pero según pasaban los años en esta carrera me daba cuenta que esta vida de artista es muy diferente, estaba muy alejada de mi idea de artista. Sin embargo, aprendí a ser más agudo con mi pensamiento crítico, algo que pude encarrilar gracias a los estudios filosóficos del arte. Aprendí a mirar la vida de la misma manera que la había mirado antes pero con más claridad, decodificada… era una nueva manera de vivir la vida. Pero al final, la vida universitaria es muy corta y luego de todo me quedé sin piso nuevamente. Salí de la carrera sin saber ni siquiera ¿Qué es arte?, algo gracioso, pero a muchos artistas les debe pasar, incluso ahora todavía no se qué es el arte, pero sé donde encontrarlo. En fin, luego empecé a trabajar en restauración que tenía mucha afinidad con mi carrera y con ello aprendí mucho para encontrar mi camino artístico. Trabajé de profesor de cultura estética también. En todo este tiempo pensaba que mi trabajo artístico debía centrarse en lo tecnológico ya que en la universidad ya había hecho obras de video-arte y arte digital y además estas técnicas estaban presentes en todos los museos y galerías como si fueran una moda de la que debía afianzarme. Debo ser sincero y decir que esto nunca me entusiasmo, incluso me sentía decepcionado de mi manera de hacer arte, creo que ninguno de estos trabajos fueron obras artísticas, más bien creo que fueron ejercicios estéticos. Luego pensaba en la pintura como algo más sincero para encontrar el arte, pero de igual manera no me llenaba como tal, además me di cuenta por primera vez que el oficio (tradicional o contemporáneo) debe estar presente en el artista. De esta manera retome mis inicios en la madera, que estaban siempre ahí, invisibles para mi en todos estos años de búsqueda. Una vez ya afianzado y entusiasmado con esta decisión decidí dedicarme al 100% a mi taller, me compré maquinaría, herramienta y seguí avanzando. Seguí un máster en Estudios del Arte para reforzar conocimientos y nutrir ideas que tenía en la cabeza. Esto es lo que ocurre en el arte, no se para de aprender, todo lo que hago me sirve para fortalecer mi idea de lo que pienso que es arte.
GL: ¿Cuál fue tu primera exposición, cuál fue la última?
No recuerdo cual fue mi primera exposición, porque la primera vez que expuse fue en una colectiva en la universidad, pero sí recuerdo cual fue mi primera individual. Se llamaba “Imágenes del Plasma” en el Salón del Pueblo, Cuenca, Agosto 2009. Era una muestra de 14 pinturas de gran formato, creo que por ahí ya empezaba a llenar mis expectativas artísticas. La última fue justo antes de la pandemia, “La Rebelión de las Masas” enero 2020, Sala Procesos, Cuenca.
GL: ¿Cuál piensas que debe ser en este momento la función del arte?
No creo que haya “una función del arte” como tal, creo que cada artista y cada tiempo tiene un arte que funciona de diferente manera, en mi caso mi arte tiene la función de avivar el sentido, de generar sensaciones espontáneas a partir de la techné. Ese sentido activado agudiza el pensamiento, el recuerdo, la idea que se esconde detrás de este objeto artístico. Entonces en resumen creo que la función de mi arte en este momento es que el espectador genere un pensamiento político, religioso, de género, etc a través de las sensaciones activadas al límite.
GL: ¿Qué te impulsa a dedicarte a la práctica artística?
La verdad mi impulso es seguir creando y destruyendo, armando y desarmando, investigando y experimentando. Soy un artista de taller que tiene su cimiento en la observación y recreación del fenómeno que investiga para al final esperar la reacción del individuo que observa atento mi obra. Todo es un estudio.
GL: ¿Qué crees que puede mejorarse en el sistema del arte?
Pienso que el arte como todo sistema es un organismo que avanza y transmuta a cada paso que da y por ende no hay mejor o peor, sólo hay el presente. El arte en el presente no puede mejorarse porque cada momento está cambiando, y el simple hecho de hacer esto no es mejor ni peor. Sin embargo pienso que si algo pudiera cambiar sería en el artista. Los artistas deberíamos ser más sinceros con nosotros mismos, con nuestro arte y con nuestro público.
GL: ¿Cuáles son los temas de tu trabajo artístico?
Yo trabajo con el objeto cotidiano, con lo que encuentro en la calle, en la plaza, el mercado, el mall, en la fábrica, etc. Luego lo construyó, lo deconstruyó, le doy vueltas, juego con su forma hasta que subvierto su significado. De ahí es que nacen varios y diversos temas como son la sociedad, el consumismo, la cultura, el mainstream, todo a partir de cautivar los sentidos.
GL: ¿Cuál es tu compromiso, como artista, contigo mismo y con la sociedad?
No tengo un compromiso con nadie, ni conmigo, ni con la sociedad… soy artista porque hoy decido serlo, me encanta serlo, no hay contratos ni tratos para hacer lo que me gusta hacer y lo que pienso cuando veo el futuro es seguir creando y destruyendo para levantar sensaciones, cambiar ánimos, crear ideas… ser artista es una manera de existir y sin embargo a pesar de lo digo (y es duro decirlo) creo que si algún día me canso del arte o de la idea del arte, podría dejarlo (y debería dejarlo si el arte que hago es ya insatisfactorio); no creo que esté necesariamente obligado a estar produciendo arte toda la vida solo porque me crea artista, aunque lo dije anteriormente “el artista no se jubila” y lo sostengo, pienso que no estoy comprometido ante nadie ni ante mi mismo para hacer algo que ya no me produzca ninguna sensación. Espero que eso nunca me suceda, pero de serlo, prefiero mi sinceridad.
GL: ¿Algún proyecto, pendiente, que te gustaría realizar, ¿qué viene para 2021?
Tengo un proyecto que está listo: “Soy un puerco y los demás también”. Es una instalación escultórica de 13 piezas que las terminé en la pandemia. Busco para este 2021 un espacio para su exhibición, estoy muy entusiasmado ver luego de tanto tiempo de trabajo como termina otro proyecto que empezó ya hace varios años. Aunque pienso que el proyecto no termina, sino más bien se transforma, porque varias obras mías se han ido transformando con el tiempo, no se han quedado perennes, han ido cambiando. Tengo algunos proyectos más para el futuro, en ellos está el de lograr combinar la música con la escultura… es algo que todavía no logro resolver, pero algún rato se dará, solo hay que seguir construyendo, nada más.
GL: Danos el nombre de al menos tres artistas ecuatorianos a los que admiras y tus razones.
Si he de ser sincero, no sigo tan de cerca la carrera ni obra de casi ningún artista contemporáneo; la razón es que no veo mucha conexión o una impronta entre sus obras, no hay una fidelidad a su trabajo (es lo que pienso y percibo), es por ello que me he fijado más en alguna obra específica que en el artista, pero de los que sí me he prendido son los siguientes:
Celso Rojas.- me encanta su obra, su pintura, su dibujo, la expresión y fuerza de cada trazo y mancha… me quedé alucinado la primera vez que vi un cuadro suyo. Un día puede ver cómo trabajaba, cómo podía fluir con tanta naturalidad y sinceridad… eso me incentivo de inmediato para trabajar de la misma manera.
Juana Córdova.- También es una gran artista para mí, muy soñadora en su estética, tan pulcra y delicada en cada obra, a veces me han dado ganas de llorar ante un trabajo suyo por la perfección y detalle que encuentro en sus piezas. Es una artista de la que puedo ver trayectoria, oficio, expresión, sinceridad y gran experimentación con los materiales.
Pablo Cardoso.- También me ha demostrado que con lo simple de la pintura ha dado un gran giro en lo contemporáneo, he aprendido que a pesar de lo tradicional de la técnica también se puede hablar de tecnología actual, de post humanidad, de geopolítica, etc. Es un artista que muestra también su bagaje en la techné, pulcro y minucioso en cada pincelada, me deslumbró cuando veo una obra suya. Percibo también que hay mucha sinceridad en su obra, refleja justo lo que quiere, no parece algo pretencioso ni forzado cuando habla con su pintura.
Hay muchos artistas más ahora que escribo esto, los recuerdo como aquellas imágenes que regresan después de varios años de estar enterrados y ahora me producen gran alegría recordar obra suya, pero otro día hablaré de aquello.
GL: Defínete mediante hashtags.
#terco #inquieto #destructor #constructor #silencioso #ruidoso #vivoelmomento #relajado #feliz #conforme #tranquilo #musico #artista #artesano